Buscando a Nemo
Una de mis películas favoritas, entre tantas, es Buscando a Nemo, una película infantil animada que, además de ser muy divertida por las ocurrencias de sus personajes, nos deja muchas enseñanzas sobre las que podríamos reflexionar y de las cuales obtendríamos aprendizajes muy importantes.
La historia gira en torno a Nemo, un pez payaso, su padre Marli y Dory, una amiga que ambos conocen en distintas partes de la trama. Cada personaje tiene su propia personalidad que se evidencia en más de una parte a lo largo de toda la película y que determina su papel en la misma.
Cuando Nemo apenas era un bebé, un tiburón asesinó a su
madre, dejando a Marli sólo con su hijo, al cual cuidaba y hasta sobreprotegía,
para que no le sucediese algo similar que a su madre. Nemo, en cambio, era un
pecezuelo activo y curioso, con un fuerte deseo de conocer el mundo y que se
sentía atrapado por las preocupaciones excesivas de su padre.
Un día, mientras curioseaba por el arrecife, lo cual tenía
prohibido, el pequeño Nemo tuvo un percance con un buzo, fue secuestrado y se
lo llevaron hasta Australia, fuera del mar. Su padre, sumamente preocupado y aterrado,
emprendió una travesía en busca de su hijo, la cual da lugar al argumento
central de la película.
Fue en medio de este viaje que Marli conoció a Dorys, un
hermoso pez azul que sufría amnesia de corto plazo, por lo que no lograba
recordar las cosas por más de unos segundos. Ella se le unió en el viaje, no
sin mostrar cierto despiste e irritar al pez payaso, dada su condición.
Tras muchas aventuras, peligros y emociones, los dos peces al
fin dan con Nemo, logran rescatarlo y regresan con él a casa, con Dory como
nuevo miembro de la familia.
Lo que enseña la película:
De Marli, aprendemos que tener cuidado y ser precavidos no
está mal, pero cuando lo llevamos al exceso de la paranoia, aquellos que tanto
tememos y que queremos evitar, es precisamente lo que terminamos probando. Aprendimos,
además, que el miedo nos puede cegar e impedir que disfrutemos las cosas buenas
que tenemos.
De Dory aprendimos que una buena actitud puede ser la mejor
cura contra cualquier mal, que, si somos alegres y positivos hacia nosotros
mismos y hacia los demás, veremos la vida con colores que otros no ven y
podremos ser felices a pesar de las circunstancias.
De Nemo aprendimos que la curiosidad puede ser buena, pero
que no está demás apegarnos a las normas y confiar en quienes están para
protegernos. También aprendidos a aceptar ciertas cosas que no nos parecen
justas, pero cuyas intenciones son las mejores para nosotros.
Eso es “Buscando a Nemo”, una película entretenida,
que nos hará reír un montón pero que, sobre todo, nos dejará importantes
enseñanzas si aprendemos a verla y analizarla correctamente.

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